martes, 25 de septiembre de 2012

Futuro nublado.

Escribo esta entrada porque últimamente estoy asqueada con mi propia situación.
Bien, empecemos.
Terminé mis estudios en E.S.O. y decidí entrar en una escuela de azafatas de vuelo, todo estaba preparado, me había ilusionado e informado bien en todo. A los meses la escuela cierra.
Me paso un año entero sin hacer nada absolutamente. Reparto currículums pero no sirve de nada. Un año asqueada en casa sin saber qué hacer, donde ir. Pues bien, empiezo a pensar alternativas, ya que en otras escuelas de azafata hasta que no seas mayor de edad no te cogen.
Se me ocurre un ciclo, el Socio sanitario, y después de ese hacer el de Puericultura. Me convenzo de que ese ciclo está bien, pero poco a poco me doy cuenta de que no tiene apenas salida. Me gustaba mucho un trabajo así, en una guardería, pero hay que ser realistas, y con tan poca salida...
Vale, me pongo a pensar ciclos que pudiera hacer, y finalmente me decanto por el de Farmacia y Parafarmacia. Al principio no me convencía, pero lo veía con bastante salida así que decidí ir a por ello. Me ilusiono, poco a poco me va gustando la idea de trabajar en una farmacia, me voy ilusionando más.
Llega el día, preparo todos los papeles y voy hacia el instituto a hacer la inscripción. Me gusta el sitio, me gusta mucho. Es un buen sitio para estudiar.
Pasa el tiempo, y es hora de saber si me han cogido o no. Voy, ilusionada a ver las listas frente al ordenador, y cual es mi sorpresa... No me habían cogido. Me decepciono, me decepciono mucho. Pero no pierdo la esperanza. Pensé: ''bueno, todavía queda Septiembre para intentarlo''. Y así en un abrir y cerrar de ojos llega Septiembre. Vuelvo a hacer la inscripción, concentro en mi todos los pensamientos positivos posibles, me voy contenta, ya que creo que esta vez si me van a coger. Miro el tablón de anuncios del instituto antes de salir... 22 plazas vacantes! Genial! Esta vez si me cogeran. Ingénua de mi...
Llega el día de saber si me han cogido. Otra vez me despierto de un salto de la cama, y voy corriendo al ordenador para revisarlo... Las listas ya habían salido, fui emocionada. Vi los primeros nombres que aparecían en la lista, temblé. Estaba muy nerviosa, no quería pasar otro año así, en casa, sin hacer nada. Es lo peor que le puedes desear a alguien. Empecé a bajar con el ratón... Y cada vez había más nombres en esa lista, pero nunca salía el mio. Bajé, bajé... Y llegué al final. No estaba admitida. Rompí a llorar. Tenía una impotencia increíble. No sabía que hacer, donde ir, como acabar. No tenía ni idea. Así que aunque solo fuera por ese año, decidí buscar un trabajo.
Empecé a buscar trabajos por la red, había algunos que parecían bastante interesantes. Envié muchísimas solicitudes, un montón. Esperaba respuesta... Cuando de pronto, a los 2 días, me llegó una llamada telefónica.
-Hola, ¿eres Marina?
-Sí, soy yo.
-Verás, te llamamos de la Empresa (_____), hemos recibido tu solicitud, y estamos interesados, te parece venir el lunes a una entrevista de trabajo?
-Claro, perfecto.
-Muy bien, apunta la dirección...

Así que ese Lunes me vestí lo mejor que pude y me dirigí a dicha entrevista de trabajo.
Cual fue mi sorpresa al ver el sitio.
Me dijeron un piso, en una calle. (Ya me sonó un poco raro que fuera un piso...) Busqué el piso, y no había manera de encontrarlo, hasta que finalmente, di con él. Un edificio con la fachada bastante desgastada, sin ningún tipo de cartel de empresa, muy cutre todo. Entré al piso. Subí por las escaleras ya que el ascensor estaba estropeado. Cuando llegué al piso indicado, no sabía donde tenía que ir. Y vi una puerta medio abierta a la que se me ocurrió asomarme. Entré, había unas cuatro personas sentadas alli, y otras tres sillas libres. Nada más crucé la puerta se me acercó una chica (la cual parecía que se había fumado dos porros) y me preguntó (derrochando felicidad, por cierto) ''¿Vienes a la entrevista?'' ... Asentí, y me dio un formulario para que rellenara mientras esperaba mi turno. Me fijé que las paredes estaban algo desgastadas... También que sólo había tres cuartitos. Uno era el del entrevistador, y los otros dos no estoy segura de quien deberían ser. También me fijé que había cuadros en las paredes que no eran muy adecuados para un sitio de trabajo. Otra de las cosas que me llamó la atención, fue que la gente que se presentaba a la entrevista, como yo, iba muy desarreglada. Pude ver una chica que llevaba unos jeans rotos, unas deportivas naranjas y una camiseta a rallas. Pero creo que una de las cosas que más me llamó la atención fue una música un tanto perturbadora, que salía de una radio. Era música... como decirlo... Retumbante. Es raro que yo lo diga, ya que me encanta ir a la discoteca, pero lo puedo asegurar: Esa música daba dolor de cabeza. Ya no por la música, si no por la tonalidad en la que estaba. En fin... Me entrevistó un chico de unos 30 y algo años. Parecía un hombre majo. Estuvo entrevistándome durante 5 minutos, de los cuales la mayoría se los pasó hablando de cosas que no venían al caso. También me explico un poco cosas sobre el trabajo, pero se repetía todo el tiempo y no concretaba nada. Finalmente, me dijo que esa tarde me llamarían, y me informarían sobre si había sido seleccionada o no. Me llamaron, había sido seleccionada. Me puse muy contenta. Y me dijeron que tendría que ir el día siguiente, a las 10:00 a.m hasta las 19:00 p.m. Acepté. Entonces decidí buscar un poco sobre esta empresa, ya que no sabía todavía absolutamente nada, ni siquiera lo que tenía que hacer. Todo lo que leí acerca de esta empresa es que era un fraude, una estafa. Lo denominaban como una secta.
Me quedé destrozada, ya que creía que iba a ser un buen trabajo, así que después de eso decidí no ir al día siguiente a la prueba.
Estaba muy mal, sin ganas de nada, desilusionada. Y no teniendo bastante con eso, mi padre empezó a decirme que tenía que madurar, que tenía que cambiar mi actitud y no se qué cosas más.
Ya era lo que me faltaba, ni siquiera podía estar mal después de todos los fracasos académicos y profesionales.
Ahora lo único que espero es poder encontrar algo, sea lo que sea, aunque sea un trabajo para este año, solo por hacer algo.
O, algo que sería todavía mejor aún... Aunque lo veo muy complicado... Y es, conseguir el sueño que tengo desde que era pequeña, y es ser actriz.

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